
Ahí estaba, libre de hasta si mismo y contentísimo de que le haya llegado su hora. Unos cuantos minutos faltaban para justificar el tiempo que duró rasurándose y peinando el poco pelo que le quedaba, pues se había quedado calvo con tantas aventuras y desventuras que le brindaron sus 12 discípulos. El último de ellos, paradójicamente el más alegre, tenía por encargo ayudarlo a cruzar al otro lado del lago que divide el presente del pasado. Afuera lo esperaba un pelotón con la mejor pólvora para esos fines, esa que ilumina con chispas de colores la risa negra de la noche fiestera y loca. Arriba las estrellas llevaban un “pleito casao” con una pandilla de nubes pendencieras y para nada bienvenidas. Por eso, el viento sale de referee y empuja las que puede, porque el no es HE-MAN, simplemente pertenece a los hijos que como granos de trigo ha regado la madre naturaleza.
Nuestro amigo se ríe en su soledad cuando el saco de picardías que ha recogido se rompe regando todo el lugar y de último minuto surgen unas cuantas ideas que rodean al “Qué me llevo?”. Qué bárbaro es, si se ha llevado en menos de un mes un reguero de vainas!. Pero no está en condiciones de pensar antes de actuar, así que comienza a llenar de nuevo el saco, con lo de antes, lo de ahora y si tuviera un poco más de vida, con lo de después. Se traga de un bocado los gritos de tristeza y alegría que ha provocado y con lágrimas de sal, sangre y azúcar, prepara su último cóctel, cuyo grado etílico debe de superar los ciento y algo porque le pega un jumo mortal que lo hace saltar en un solo pie. El trago lo hace delirar y caer en un estado de falsa confianza en sus aptitudes, mala de él porque va a pelear con un pana que viene fresquecito, quizás no “bien comío” pero joven, agresivo y listo para la pelea. Un “Tulpén” que mide 6 pies y tiene como 20 de brazos y a él solo le queda la experiencia adquirida con sus 12 canchanchanes, un montón de vidas en un cofre de cristal y las manecillas de un reloj robado. Tremendo inventario para una pelea a 12 asaltos no?. Eso cree él, porque según los pronósticos basados en encuentros parecidos, esto será un TKO a lo Tyson VS los que tumbó cuando dizque fué bueno.
Un olor a incienso se hace dueño del momento y se funde con olores de “lo que me puse para esperar el año”. Aquí se va a beber y a gozar hasta “ya me intoxiqué” y todo se recordará de una manera permanente cuando el “no me acuerdo de nada” diga, “te pasaste”. Esto hay que verlo, ya se perdieron unas balas, hijas legítimas de la falta de conciencia y el pelotón antes mencionado ha descargado una buena ráfaga. Las descargas tienen doble objetivo, despedir y recibir a dos hermanos de la familia más grande que existe. Nuestro amigo es más viejo que su hermano y aunque sólo se llevan 365 días, la diferencia es más que evidente porque está “muy peliao” y ya no le quedan fuerzas para otra cosa que no sea ir del brazo de su último discípulo. Viejo se va convencido de que no está ya para esos canes y es lo mejor que hace, dejar el camino libre, el cuadrilátero limpio para que Nuevo, baile sobre su victoria sin haberla sudado. Un último impulso lo hace cambiar de opinión y se devuelve en el momento que su rival sube a coronarse.
- Crees que puedes ganar así por así?
- Podemos averiguarlo, pero no creo que te convenga
- A mi ya me tocó decirle lo mismo a nuestro otro hermano
- Con más razón deberías evitar este pleito
- El no lo evitó, aunque yo le llevaba ventaja peleó como un hombre
- Entonces quieres cometer la misma equivocación?
- Cómo llamas equivocación al hecho de no tener miedo?
- Mi hermano, ser valiente y estúpido te lleva a la antesala del palacio de los errores
- Yo he visitado ese palacio muchas veces y a tí te tocará ir quizás más veces que yo
- Ahora en vez de aceptar que no puedes ganar, me vas a insultar?
- Para qué crees que te enviaron nuevo de caja?
- Eso me toca a mi averiguarlo
- Como quieras entonces, pero espero que estés en forma porque yo no soy ni fuí un maíz
- Mira mano, acaba de irte tranquilo, no hagas esperar más al discípulo
- A la única que no haré esperar es a la oportunidad aunque sea última, de partirte la boca
El sabor agridulce de las huellas de juventud le subió hasta el rojo del cielo de su boca, encendiendo la sangre de sus pupilas dilatadas por el jumo. Su rival da unos pasos hacia atrás sintiendo el filo del alfiler con cabeza de serpiente que blande como una espada, el miedo, ese que es enemigo mortal de todo el mundo y anda solo como la mala rés. El golpe fué brutal, un puñetazo que le hizo recordar a quien lo propinó, sus años mozos en la escuela, cuando era el jodón al que ningún profesor soportaba pero era imposible enviar las quejas a su madre, la más viva de todas y dueña de esa escuela. Ella es apoyadora y deseosa de si misma, pues la creó un pana al que se le atribuye todo lo que existe y existirá durante el mandato de esta hija suya y el de las otras que tendrá.
El primero de los 12 discípulos interviene en el pleito y ayuda a su líder a incorporarse. Es el que trae la encomienda más preciada, dar la noticia de que el Nuevo ha llegado y guiarlo con un paquete de nuevos días hasta que pueda seguir por sí solo, colgado de las manecillas del reloj. El tumbado trata de descifrar a través de los nubarrones que opacan su vision la sombra de su Viejo adversario parado frente a él y sin intenciones de seguir peleando.
- Porqué no sigues?
- Aquí terminó el pleito
- Qué pasa, tienes miedo ahora?
- Debería después de lo que te hice?
- No lo se, pelea como un hombre y cállate la boca!
- Ya peleé muchas veces como un hombre
- Y ahora te toca pelear como un cobarde verdad?
- No, ahora me toca pelear con la cabeza
- De qué diablos hablas?
- Ya te tocará pelear así
- Si no vas a pelear porqué me golpeaste?
Le había dado la espalda y se disponía a bajar del cuadrilátero cuando el peso de la sangre de hermanos que compartían ambos detuvo sus pies y lo hizo girar con una sonrisa de oreja a oreja. La sangre salía a borbotones de la boca de Nuevo que se le iba encima listo para dejar de él solo su nombre, pero bastó solo un suave empujón para frenarlo. Son hermanos gemelos unidos por una misma causa, lo cual es motivo suficiente para que el respeto grite como un recién nacido hasta dejarlos sordos y borre las primeras intenciones como si estuvieran escritas con tiza sobre la arena de una playa en plena temporada ciclónica. En un cruce extraño ambos ven a través de sus ojos y en un frenazo del tiempo, todo lo que se traen y han traido entre manos por encargo de la asistente personal de la oficina del destino. Viejo, sin dejar de sonreir, le da un abrazo y sin poder evitar un escape de lágrimas dicta su última sentencia mientras le entrega una funda negra vacía.
- Separa las cosas buenas de las malas, ellas no se gustan y no quiero que digan por ahí que no supiste mantenerlas separadas
- Cosas buenas y malas?
- No sabes ni un carajo de eso, pero tus discípulos sí
- O sea, me están ocultando algo esos sinverguenzas?
- No, simplemente te lo dirán con tiempo suficiente para que puedas decidir qué hacer
- Y porqué no me lo dicen desde ahora?
- Porque no puedes forzar las manecillas del reloj
- Y quién puede hacerlo por mí?
- Los estúpidos que andan por ahí sin hora, sin tiempo y terminan como siempre desterrados por nuestra madre
- Es eso posible?
- Que nuestra madre abandone a alguien?, Claro que sí, es lo que mejor sabe hacer!
- Si ella te oye…….
- Ya me ha escuchado bastante, por eso me largo
- Eres un malagradecido
- A ti te tocará largarte también, asi que cógelo suave
- Cómo puedes probar eso que dices?
- Comparando los discípulos que nos acompañan hoy
- No metas a Enero en esto!!
- Tampoco pensé que mi Enero se iría pero no sólo él se fué, sino todos los demás
- Tuviste también un Enero?
- Y un Febrero, Marzo, Abril, Mayo, Junio, Julio, Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y éste que me acompaña es mi Diciembre
- Y qué pasa cuando se va uno de ellos?
- Es algo muy natural porque cada uno tiene un tiempo determinado por mamá. Algunos lloran porque se les vas su Abril, otros agradecen cuando se les va su Mayo, todo es cuestión de qué tan buenos sean ellos con determinadas personas
- Y cuando se van todos qué pasa?
- Lo que está pasando ahora
- Es decir que…..
- Que nos toca a nosotros irnos
Su cara tomó todos los temores habidos y por haber, y con ellos creó un maquillaje que acentuó su lado infantil. Su madre no le había dicho nada, ella que era tan merecedora de su respeto y admiración. A quién en ese momento iba a buscar para desahogarse y tratar de apuñalar los ojos del destino que en ese momento eran más acusadores que los del Dios de los juzgados?. La verdad es la única que después de doler hasta los huesos, alivia su certero corte con la seguridad de lo que es cierto, pero él no estaba todavía listo para recibirla. Intentó detener a su viejo hermano pero éste ya iba muy lejos ayudado por su último discípulo. En medio de un estruendo de pólvora feliz y un cielo lleno de descargas de colores, lo vió irse bailando como un loco escuchando todas las maldiciones y bendiciones que caían sobre él. Entonces vió en ese momento como una gran nube de descargas y y energías positivas liberadas por billones de abrazos y besos cubría el cuadrilátero y le daba la bienvenida. Un sonido alegre, creado por todos los ritmos existentes conformaba el fondo musical de ese momento. El escenario que contemplaba en ese momento era muy fuerte para entenderlo así por así, por lo que se se conformó con captar todo con la mente en blanco, sin retener nada, solo sentir y nada más. Abajo lo esperaba la madre vida, sonriendo orgullosa de verlo ganar y esperándolo para llevarlo al salón de clases. Nuevo la vió y bajó de un salto, sintiendo la vibra más viva que existe, entrando por todos su sentidos cuando se le acercaba. Ella lo tomó del brazo luego de darle un beso en la frente y ambos entraron al salón de clases donde los recibían todos los seres que se habían matriculado y los que aún conservaban su matrícula gracias a la suerte, sabiduría, malicia o cualquier cosa que justificara su lugar en una de las innumerables butacas. No hubo necesidad de explicarle su lugar, él ya lo conocía sin siquiera imaginarse porqué. Pidió la bendición a su madre y caminó hasta el último lugar de la fila del medio, seguido por su primer discípulo que le llevaba todo el inventario, el reloj gigante, su cofre de cristal con algunas vidas perdidas, un saco todavía vacío y la funda negra que le entregó su hermano. Se tocó la herida causada por el puñetazo de su hermano y sonrió, sonrió porque en ese momento, solo en ese momento comprendió que era el recuerdo de su tan querido hermano, la marca que lo acompañaría durante toda su existencia para que no olvidara el valor que necesitaba para enfrentarse a su otro hermano como lo hizo Viejo con él.
Cuando se sentó en su butaca, todos los seres que llenaban el salón, se dirigieron hacia él. Unos lo felicitaban, le daban la bienvenida, otros lo aconsejaban sobre como debía portarse y algunos simplemente se paraban en frente de él y entraban en su cofre de cristal. Es precisamente en ese momento cuando yo salgo del salón deprisa para no perder el amanecer, la aurora me dice que estoy tarde y mis pies me recuerdan lo que sucede cuando el alcohol entra en la sangre. Pero nada puede convertirse en un obstáculo, no ahora, porque voy a venderle mi alma al sol y a la sal de agua para ir a estrecharle la mano como me gusta, al Nuevo, al carita, a ese compañero de clases en la escuela de la vida que se sienta en la butaca de atrás y trae consigo doce discípulos que le guardan los chivos de nuestra existencia.

1 comentario:
Murmuro Sorbidos….
Las arrugas de viejo año se entumecen con el sudor de las nubes, el respiro ardiente del viento se desvanece en los poros del silencio.
Las lágrimas de alcohol avisan una póstuma muerte, la piel arrugada del olvido gime como doncella desflorada.
Los pasos de la mirada perdida de un sol irreverente que penetra suavemente en la virginal mirada de un día adolescente.
Manos heladas de las horas pérdidas que van dejando tras sus pasos el indeleble quebranto de recuerdos seniles.
Melodías del silencio, susurros arrogantes, luces frías donde los poros de la noche destilan, se eriza la piel, nacen nuevos sueños.
Tierra seca de mis emociones, labios acalambrados, espasmos lujurioso y dedos suaves aprietan como mar embravecido, convulsiones estallan como olas despertando
tsunamis que corren y penetran la tierra.
Al final la bella noche cubre con su pelo negro al malogrado sol vacilante, su corazón palpitante danza a ritmo del tambor, dando paso a la danza del olvido, al renacer de la esperanza marcando un terrible dolor.
12 puñaladas definen su muerte, lagrimas por doquier anuncian su fin.
Then End.
Freddy MG
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