viernes, 15 de febrero de 2008

HASTA ESO FUE LO QUE PASO


Ayer volvió mi chichigua que se fué en banda en un Abril que pretendía ser el santo hijo del 07. Vainas que se creen los meses cuando son influenciados por cuestiones religiosas, mundanas y salidas del más recóndito lugar del país donde viven los creyentes. Pero eso fué ayer, ese ayer que parece hoy porque el cielo que me devolvió a esa perdida, sigue pintado con brocha gorda y pintura de aceite sobre las paredes de la habitación de mis neuronas. Qué busca por aquí cerca, el trago más amargo del licor destilado de mis emociones?. Hablaré de nuevo con el bartender, a ver si está fumao y esa condición psicodélica le hizo olvidar la cerveza con par de ganas de sentirme “cool”. Mejor no porque ya entendí de sobra, aunque me haga el loco, de qué se trata todo esto. La bendita chichigua, ese trago malo, padrinohermanoprimosegundo del “romo dao” y lo que falta por aparecer para completar la orquesta de los momentos sobrevivientes al tsunami que arrasa con la isla de “pasó el pasado”.

Esta es otra isla, una llena de lugares nuevos que recorrer, muchos hoyos donde caer y salir, olas para probar qué tanto se aguanta bajo el agua luego de su sacudida y pegados al arrecife rompeolasderecuerdos, conviven en paz el “si” y el “no”. Se permite andar como nos dé la gana porque algunas veces parece nudista pero no nos equivoquemos en los términos ni mucho menos en las condiciones, la ropa es la que gustes pero es ropa al fin, a menos que seamos exhibicionistas. Las luces de la isla mencionada al principio, se ven de noche, quizás porque la única que puede llamarse negra desde que nació es ella, la noche, de luna, de estrellas, lluviosa, nublada, peligrosa, sensual, de bodas, de maldad, brujería y de lo que le de la gana de ser cuando le pagamos por sus placeres. Pero ahí se ven, a lo lejos, pestañan, se mueven de lado a lado como vehículos conducidos por borrachos, nos sacan la lengua, porque son luces burlonas y algunas veces se quitan lo mejor de arriba para mandarnos boca abajo de un solo golpe. Cuando el cielo se nubla y quiere privar en guapo cubriendo su resplandor, ellas se fajan como gatas boca arriba y le ganan el pleito. Quién puede con esas luces?. Flashes de una cámara con billones de megapixeles, que usa el pasado cuando abusa de su condición de fotógrafo profesional.

Se ven de día también, quizás porque su resplandor le robó al sol un par de rayos y se sienta junto a éste a quemarnos cada día más nuestra piel quemada por la raza. Llevamos sus grados de quemadura tan presentes como el “estoy aquí”, es parte de nuestra naturaleza, inexplicable y asesora del mayor de los misterios que es la existencia. Una de ellas enfoca al niño que nunca crece y nos muestra por meses el reguero de sus impulsos infantiles orientados al simple, puro y angelical fin de jugar. A quién no le gustaría romper las barreras de lo “no se puede”, y fundirse en una de ellas?. Convertir su naturaleza vestida de carne en luminosidad, transformarse en un rayo que va a trillones de km/h hacia ese lugar que debió repetirse una, dos, y tres, y cuatro, y cinco, y las veces que se le antoje?. Aquí convive con uno el deseo tan maldito y hecho canción de cuna, llamado “ojalá”. Se une a la zapata construida con polvo de estrellas de una noche de orgía en la que participaron nuestros mejores momentos y los lugares donde nos encontrábamos. Desde entonces hemos levantado columnas en dirección al cielo, pretendiendo alcanzar lo más alto de lo más alto de lo más difícil, de lo que se llama “vivir”. La isla de “está pasando” nos permite llegar hasta ahí, tiene el alma de una mujer apoyadora de vagabunderías, porque en ella se pasean por todo su cuerpo de arena, sal, amarillo que quema y clima con gripe, todo el que vive en ella y vió desde su regazo el primer guiño del sol, ese rubio pana que a cada rato enciende la corta mecha del calor que nos vendieron en el período en que el globo tierra no se había terminado de inflar. El la cuestiona sobre su manera de criar, porque freco al fin, también se cree papá de todo el mundo. Pero ella es más inteligente y maquiavélica, pues responde con “son muchos hijos para una sola madre”. Y tiene razón, pues basta con escuchar los gritos de todos arañando cada rincón de los tímpanos terráqueos, cuando no queremos quedarnos sin mamar, sin alimentarnos de ese yogurt fermentado bajo las raíces de una “matecoco”.

Somos muchos y muchas y seguimos siendo amigos padres, hermanos, primos y todo lo que sale de la bolsa de parentescos y acercamientos con tildes de familiaridad que han venido a poblar las tantas páginas en blanco sin blanquear de un libro que se encuentra en la librería que construyeron sobre un solar que perteneció a alguien que antes de donarlo le llamó “sociedad”. Algunas páginas ya han sido arrancadas por quienes no van deacuerdo con los primeros 5 minutos de su prólogo malcriado con ganas de enseñar a criar. Conformes o no con las páginas de ese libro de botellas desveladas y bálsamo perfuma almas que se sienten malolientes y acabadas de parir errores, contamos cada uno de los pasos llenos de arena de la playa a la cual salimos todos los días para conseguir al final de los finales el mejor de los bronceados que apadrina el tiempo con su corazón de verdugo y alma de maestro.

Acércate luego de cabeza a la mañana de las noches de haberte pasado de lo que no te debes pasar y en el momento en que veas llegar el carro con matrícula ejecutiva y color negro “qué hice?” , saluda al chofer gemelo de todos y no le veas la cara al candidato que viaja detrás y está postulado a la monarquía del arrepentimiento falso. Pero no dejes, por ninguna razón, de ir cuando haya brisa de lluvia y nubes borrachas de agua eléctrica, a pararte allá donde sólo tu sabes que es para tí el mejor de los pedazos de tierra con arena de playa y ya tus ojos te han dicho que la mata de paisajes que crece allí, pare la mejor de las vistas con párpados que tiran puestas de sol cuando se cierran. Ve allá porque ese es el tuyo de los nuestros lugares de “mi tierra”, y tiene la mejor de las firmas marcada con tinta de sabor a “esto es mío”.

Pero lo mejor de lo que nos enseñó el papá de los creadores de preferencias humanas, sigue siendo lo que desde que fué, se puso delante de todo lo que nos queda por colonizar con nuestro lado conquistador que habita en la planta de cada uno de los pies que emplearon como tramoyas de nuestro armazón de huesos, carne, sangre y sesos. Eso que sabemos que es más que un portarretratos audiovisual que se pasa en el “matinee” de nuestras vivencias. Eso que sabemos que nada será mas grande y valioso que su naturaleza, y es que desde ese pedazo que mencioné antes y que es tuyo y yo tengo uno igual, se ven a una hora que tú y yo sabemos, las luces que con pocos pero buenos detalles y ganas de enchufar el televisor con cable de tu percepción, utilicé como madrinas de estas tecladas.

viernes, 4 de enero de 2008

EL NUEVO DEL SALON


Ahí estaba, libre de hasta si mismo y contentísimo de que le haya llegado su hora. Unos cuantos minutos faltaban para justificar el tiempo que duró rasurándose y peinando el poco pelo que le quedaba, pues se había quedado calvo con tantas aventuras y desventuras que le brindaron sus 12 discípulos. El último de ellos, paradójicamente el más alegre, tenía por encargo ayudarlo a cruzar al otro lado del lago que divide el presente del pasado. Afuera lo esperaba un pelotón con la mejor pólvora para esos fines, esa que ilumina con chispas de colores la risa negra de la noche fiestera y loca. Arriba las estrellas llevaban un “pleito casao” con una pandilla de nubes pendencieras y para nada bienvenidas. Por eso, el viento sale de referee y empuja las que puede, porque el no es HE-MAN, simplemente pertenece a los hijos que como granos de trigo ha regado la madre naturaleza.

Nuestro amigo se ríe en su soledad cuando el saco de picardías que ha recogido se rompe regando todo el lugar y de último minuto surgen unas cuantas ideas que rodean al “Qué me llevo?”. Qué bárbaro es, si se ha llevado en menos de un mes un reguero de vainas!. Pero no está en condiciones de pensar antes de actuar, así que comienza a llenar de nuevo el saco, con lo de antes, lo de ahora y si tuviera un poco más de vida, con lo de después. Se traga de un bocado los gritos de tristeza y alegría que ha provocado y con lágrimas de sal, sangre y azúcar, prepara su último cóctel, cuyo grado etílico debe de superar los ciento y algo porque le pega un jumo mortal que lo hace saltar en un solo pie. El trago lo hace delirar y caer en un estado de falsa confianza en sus aptitudes, mala de él porque va a pelear con un pana que viene fresquecito, quizás no “bien comío” pero joven, agresivo y listo para la pelea. Un “Tulpén” que mide 6 pies y tiene como 20 de brazos y a él solo le queda la experiencia adquirida con sus 12 canchanchanes, un montón de vidas en un cofre de cristal y las manecillas de un reloj robado. Tremendo inventario para una pelea a 12 asaltos no?. Eso cree él, porque según los pronósticos basados en encuentros parecidos, esto será un TKO a lo Tyson VS los que tumbó cuando dizque fué bueno.

Un olor a incienso se hace dueño del momento y se funde con olores de “lo que me puse para esperar el año”. Aquí se va a beber y a gozar hasta “ya me intoxiqué” y todo se recordará de una manera permanente cuando el “no me acuerdo de nada” diga, “te pasaste”. Esto hay que verlo, ya se perdieron unas balas, hijas legítimas de la falta de conciencia y el pelotón antes mencionado ha descargado una buena ráfaga. Las descargas tienen doble objetivo, despedir y recibir a dos hermanos de la familia más grande que existe. Nuestro amigo es más viejo que su hermano y aunque sólo se llevan 365 días, la diferencia es más que evidente porque está “muy peliao” y ya no le quedan fuerzas para otra cosa que no sea ir del brazo de su último discípulo. Viejo se va convencido de que no está ya para esos canes y es lo mejor que hace, dejar el camino libre, el cuadrilátero limpio para que Nuevo, baile sobre su victoria sin haberla sudado. Un último impulso lo hace cambiar de opinión y se devuelve en el momento que su rival sube a coronarse.

- Crees que puedes ganar así por así?
- Podemos averiguarlo, pero no creo que te convenga
- A mi ya me tocó decirle lo mismo a nuestro otro hermano
- Con más razón deberías evitar este pleito
- El no lo evitó, aunque yo le llevaba ventaja peleó como un hombre
- Entonces quieres cometer la misma equivocación?
- Cómo llamas equivocación al hecho de no tener miedo?
- Mi hermano, ser valiente y estúpido te lleva a la antesala del palacio de los errores
- Yo he visitado ese palacio muchas veces y a tí te tocará ir quizás más veces que yo
- Ahora en vez de aceptar que no puedes ganar, me vas a insultar?
- Para qué crees que te enviaron nuevo de caja?
- Eso me toca a mi averiguarlo
- Como quieras entonces, pero espero que estés en forma porque yo no soy ni fuí un maíz
- Mira mano, acaba de irte tranquilo, no hagas esperar más al discípulo
- A la única que no haré esperar es a la oportunidad aunque sea última, de partirte la boca

El sabor agridulce de las huellas de juventud le subió hasta el rojo del cielo de su boca, encendiendo la sangre de sus pupilas dilatadas por el jumo. Su rival da unos pasos hacia atrás sintiendo el filo del alfiler con cabeza de serpiente que blande como una espada, el miedo, ese que es enemigo mortal de todo el mundo y anda solo como la mala rés. El golpe fué brutal, un puñetazo que le hizo recordar a quien lo propinó, sus años mozos en la escuela, cuando era el jodón al que ningún profesor soportaba pero era imposible enviar las quejas a su madre, la más viva de todas y dueña de esa escuela. Ella es apoyadora y deseosa de si misma, pues la creó un pana al que se le atribuye todo lo que existe y existirá durante el mandato de esta hija suya y el de las otras que tendrá.

El primero de los 12 discípulos interviene en el pleito y ayuda a su líder a incorporarse. Es el que trae la encomienda más preciada, dar la noticia de que el Nuevo ha llegado y guiarlo con un paquete de nuevos días hasta que pueda seguir por sí solo, colgado de las manecillas del reloj. El tumbado trata de descifrar a través de los nubarrones que opacan su vision la sombra de su Viejo adversario parado frente a él y sin intenciones de seguir peleando.

- Porqué no sigues?
- Aquí terminó el pleito
- Qué pasa, tienes miedo ahora?
- Debería después de lo que te hice?
- No lo se, pelea como un hombre y cállate la boca!
- Ya peleé muchas veces como un hombre
- Y ahora te toca pelear como un cobarde verdad?
- No, ahora me toca pelear con la cabeza
- De qué diablos hablas?
- Ya te tocará pelear así
- Si no vas a pelear porqué me golpeaste?

Le había dado la espalda y se disponía a bajar del cuadrilátero cuando el peso de la sangre de hermanos que compartían ambos detuvo sus pies y lo hizo girar con una sonrisa de oreja a oreja. La sangre salía a borbotones de la boca de Nuevo que se le iba encima listo para dejar de él solo su nombre, pero bastó solo un suave empujón para frenarlo. Son hermanos gemelos unidos por una misma causa, lo cual es motivo suficiente para que el respeto grite como un recién nacido hasta dejarlos sordos y borre las primeras intenciones como si estuvieran escritas con tiza sobre la arena de una playa en plena temporada ciclónica. En un cruce extraño ambos ven a través de sus ojos y en un frenazo del tiempo, todo lo que se traen y han traido entre manos por encargo de la asistente personal de la oficina del destino. Viejo, sin dejar de sonreir, le da un abrazo y sin poder evitar un escape de lágrimas dicta su última sentencia mientras le entrega una funda negra vacía.

- Separa las cosas buenas de las malas, ellas no se gustan y no quiero que digan por ahí que no supiste mantenerlas separadas
- Cosas buenas y malas?
- No sabes ni un carajo de eso, pero tus discípulos sí
- O sea, me están ocultando algo esos sinverguenzas?
- No, simplemente te lo dirán con tiempo suficiente para que puedas decidir qué hacer
- Y porqué no me lo dicen desde ahora?
- Porque no puedes forzar las manecillas del reloj
- Y quién puede hacerlo por mí?
- Los estúpidos que andan por ahí sin hora, sin tiempo y terminan como siempre desterrados por nuestra madre
- Es eso posible?
- Que nuestra madre abandone a alguien?, Claro que sí, es lo que mejor sabe hacer!
- Si ella te oye…….
- Ya me ha escuchado bastante, por eso me largo
- Eres un malagradecido
- A ti te tocará largarte también, asi que cógelo suave
- Cómo puedes probar eso que dices?
- Comparando los discípulos que nos acompañan hoy
- No metas a Enero en esto!!
- Tampoco pensé que mi Enero se iría pero no sólo él se fué, sino todos los demás
- Tuviste también un Enero?
- Y un Febrero, Marzo, Abril, Mayo, Junio, Julio, Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y éste que me acompaña es mi Diciembre
- Y qué pasa cuando se va uno de ellos?
- Es algo muy natural porque cada uno tiene un tiempo determinado por mamá. Algunos lloran porque se les vas su Abril, otros agradecen cuando se les va su Mayo, todo es cuestión de qué tan buenos sean ellos con determinadas personas
- Y cuando se van todos qué pasa?
- Lo que está pasando ahora
- Es decir que…..
- Que nos toca a nosotros irnos

Su cara tomó todos los temores habidos y por haber, y con ellos creó un maquillaje que acentuó su lado infantil. Su madre no le había dicho nada, ella que era tan merecedora de su respeto y admiración. A quién en ese momento iba a buscar para desahogarse y tratar de apuñalar los ojos del destino que en ese momento eran más acusadores que los del Dios de los juzgados?. La verdad es la única que después de doler hasta los huesos, alivia su certero corte con la seguridad de lo que es cierto, pero él no estaba todavía listo para recibirla. Intentó detener a su viejo hermano pero éste ya iba muy lejos ayudado por su último discípulo. En medio de un estruendo de pólvora feliz y un cielo lleno de descargas de colores, lo vió irse bailando como un loco escuchando todas las maldiciones y bendiciones que caían sobre él. Entonces vió en ese momento como una gran nube de descargas y y energías positivas liberadas por billones de abrazos y besos cubría el cuadrilátero y le daba la bienvenida. Un sonido alegre, creado por todos los ritmos existentes conformaba el fondo musical de ese momento. El escenario que contemplaba en ese momento era muy fuerte para entenderlo así por así, por lo que se se conformó con captar todo con la mente en blanco, sin retener nada, solo sentir y nada más. Abajo lo esperaba la madre vida, sonriendo orgullosa de verlo ganar y esperándolo para llevarlo al salón de clases. Nuevo la vió y bajó de un salto, sintiendo la vibra más viva que existe, entrando por todos su sentidos cuando se le acercaba. Ella lo tomó del brazo luego de darle un beso en la frente y ambos entraron al salón de clases donde los recibían todos los seres que se habían matriculado y los que aún conservaban su matrícula gracias a la suerte, sabiduría, malicia o cualquier cosa que justificara su lugar en una de las innumerables butacas. No hubo necesidad de explicarle su lugar, él ya lo conocía sin siquiera imaginarse porqué. Pidió la bendición a su madre y caminó hasta el último lugar de la fila del medio, seguido por su primer discípulo que le llevaba todo el inventario, el reloj gigante, su cofre de cristal con algunas vidas perdidas, un saco todavía vacío y la funda negra que le entregó su hermano. Se tocó la herida causada por el puñetazo de su hermano y sonrió, sonrió porque en ese momento, solo en ese momento comprendió que era el recuerdo de su tan querido hermano, la marca que lo acompañaría durante toda su existencia para que no olvidara el valor que necesitaba para enfrentarse a su otro hermano como lo hizo Viejo con él.

Cuando se sentó en su butaca, todos los seres que llenaban el salón, se dirigieron hacia él. Unos lo felicitaban, le daban la bienvenida, otros lo aconsejaban sobre como debía portarse y algunos simplemente se paraban en frente de él y entraban en su cofre de cristal. Es precisamente en ese momento cuando yo salgo del salón deprisa para no perder el amanecer, la aurora me dice que estoy tarde y mis pies me recuerdan lo que sucede cuando el alcohol entra en la sangre. Pero nada puede convertirse en un obstáculo, no ahora, porque voy a venderle mi alma al sol y a la sal de agua para ir a estrecharle la mano como me gusta, al Nuevo, al carita, a ese compañero de clases en la escuela de la vida que se sienta en la butaca de atrás y trae consigo doce discípulos que le guardan los chivos de nuestra existencia.

martes, 18 de diciembre de 2007

CONSUMISMO ESPIRITU


“Cima Sabor” suena encima del mambo de los tapones cuando el sol dice que el gris de las nubes lo venció porque se unió con la noche. A las calles las agarró una a una el decorador por excelencia, ese que se llama “fin de semana” y con unas tijeras les hizo rizos para que se vieran más atractivas y motivaran a los que no necesitan motivación para tomarlas, abrazar y besar, y abrazar y besar otra vez su callejero encanto. Las plazas ya llevan bastante gente en el buche y han repartido su merecida comisión a cada una de sus tiendas ahijadas. Por eso se les escucha en el silencio de su nocturna soledad, previa a desnudarse con la aurora, brindar con los ecos de miles de voces, gritos, risas, accidentes, peleas, sorbos, besos, abrazos, chismes y todo lo que les ha dejado como festín de medianoche la muerte de cada uno de sus días.

Ha llegado el espíritu, lo sentí cuando vi las primeras instalaciones navideñas, enroscarse en los balcones de las casas de mis vecinos, cuando aparecieron las manzanas que todo el año había visto con mis ojos de rutina, cuando el rojo y el verde se coronaron campeones en todos los impresos, cuando el blanco vió a estos dos coronarse y salió a defender su honra, cuando el dorado acompañó a éste último en ese duelo mortal y cuando Santa me dijo adiós desde una Harley cerca de la Lyra. Quién necesita ver Snowflakes cuando tenemos lluvia, lluvia fría de pascua que llega a recordarnos que la de Mayo es caliente, prepontente e irreverente, frente a cada una de sus gotas frías y deliciosas, dulces, aromáticas y certeras cuando enferman?.

El espíritu es invocado por la tradición, ésta que se viste de árboles con nieve falsa, ejércitos de Santas, duendes, estrellas, regalos de plástico y pana, cintas de colores, guirlnaldas y deseos de regalarle, regalarlo, regalarla, regalarse y regalar. El lleva como único atuendo, un collar con las risas de los que ríen de Buena y mala gana cuando encuentran suficientes razones y condiciones para hacerlo y botellas de agua mineral llenas de lágrimas de quiero ésto y no tengo y no puedo, y no quiero tener que no tener. Pero igual, lleva el mejor de los corazones, uno creado por una buena, sino es que la mejor de las causas pues es la única por la que existe y hace existir el bien hecho en el mal hecho corazón de los que han quedado borrachos después de los 8 tragos de 28 y 30 grados de rutina que se han tomado a pico de botella esperando los cuatro “Brés” que en su calidad de meses, comprenden el principio y el final del tiempo de vida de ese empleo espiritual, que con éxito desempeña nuestro espíritu en cuestión, ayudado por todos sus tramoyas. Es envidia del Rey Midas, harto de convertir en oro lo que le da la gana y deseoso de convertir el mal en bondad, la avaricia en generosidad y la tristeza en alegría. Scrooge lo sabe muy bien (ese mismo que era avaro y fué tocado por el espíritu que menciono, convirtiéndose en generoso y pana full de todo el mundo, según un cuento de navidad que le hizo entender a muchos que la navidad no es un cuento). Los Scrooges de éste tiempo se matan con el mote de “tacaños antisociales” y con eso tienen suficiente para desear que los fantasmas de las navidades pasadas, presentes, futuras y hasta Freddy Krueger, los persigan hasta hacer que cambien de parecer frente a su miseria de vida.

Es primohermano del consumismo, aunque se traten mal por cuestiones de sentimientos encontrados en sus respectivas naturalezas. No obstante, ambos se unen y escupen en la cara de la física cuando renace su parentesco y ocupan en una misma época, a una misma hora en un mismo día del mismo mes de un mismo año, un mismo lugar. Me lo dijo un merengue de Jhonny Ventura que no he digerido desde niño y habla de una salsa para un lechón, para una cena, para un tiempo que es de fiesta y provoca celebrar hasta la quimbamba. Celebrarlo todo, penas, alegrías, amores, desamores, muerte, vida, la ropa nueva, el aterrizaje perfecto del avión que trajo al primo y los fines de semana y días feriados del año que viene.

Llevan ya varias velas encendidas en su nombre, ellos, los que con toda la razón que puedo regalarles por la época y en su calidad de comerciantes, dueños y cabezas de grupos de negocio, han encontrado la oportunidad de hacer en Diciembre, su Agosto, Diciembre, Navidad y bodas de oro con la bonanza. Las velas están encendidas, basta con respirar a través de los diferentes medios de comunicación, el aroma de cada una de ellas seduciéndonos y recordándonos quien goza de la suerte de ser incluido en nuestro próximo vaciado de bolsillo.

El doble más doble de los dobles es parte de su manera de “curarse en salud”, trae consigo un sinnúmero de posibilidades en un momento donde las posibilidades de por sí no tienen número cuando las enumeramos basándonos en nuestro deseo detallista y pro agradable, con si nos dejan, hasta el perro de la esquina. Búscate una razón para regalar y consumir, es algo mágico y divertido hasta para los que están en contra del consumismo, sino pregúntale a los que no han visto en su momento la llegada del espíritu y lo ven de pronto pasar con algo que siempre desearon, quizás en otra vida, quizás cuando niños, quizás y quizás cuando no se, pero apareció bajo el brazo de él, y corriendo, celosos de que alguien más lo vea, arrebatan, primero a su tarjeta o billetera el monto y luego al espíritu lo deseado. El lleva consigo una de las partes más infantiles de nuestro lado infantil, el deseo de tener algo que quisimos y queremos tener sin importar lo que cueste.

Entonces sales de cualquiera de los lugares que con la melodía del Flautista de Amelín, el espíritu ha llenado de mucha de nuestra poca pero considerada mucha gente, y cuando te toca el aroma de la fritanga, el vapor del agua que cayó gracias a una nube que vino a fuñir al dueño del carrito de los chimis, sientes el tirón de un Palomito de unos 6 años cuando te pide algo para comprar algo que puede ser algo de comer. Su cara te recuerda que no has digerido el “déme mi navidad” que te brindó un guachimán la noche de la noche anterior y entonces sabes que es un espíritu que mientras unos privados de risa disfrutarán junto a él la mejor de las comelonas, otros masticarán junto a su tristeza, miseria y polución, la desdicha de ver su paso.

lunes, 10 de diciembre de 2007

ZONA RAZA ROZA AL RAS


-Loco, no vemo poray, gracia por la bola, ya tu sabe

-Cuídese mi hermano, no juntamo un día deto.

Como buenos Dominicanos nos despedimos con la acostumbrada promesa de juntarnos y seguido me recibe un color amarillo huevo frito y olores de una ciudad con más vida que un gato. Los panas de los paises disfrutaban su combo de habanos hechos aquí, romo con coca y morenas con trencitas mientras el tránsito humano imponía su ley sobre el adoquinado. Son las 12 y algo, hora de portarme mal con la salud almorzando alquitrán con café un típico Domingo de ella, porque se lo merece, se lo ha ganado con todas las noches que me ha regalado, cargadas de premios extras y efectos especiales. Ella es la zona, la zona de la raza, tan colonial, tan vieja, tan mía y tuya, y más abierta que las puertas de una iglesia. Me siento en cualquier parte con un banco, porque un lugar cualquiera, de ésta, que no es cualquier zona, te convierte en alguien cualquiera de cualquier lugar, que debe de estar receptivo y listo para cualquier cosa.

- Vamo a limpiá amigo, venga!!!

- No pana, se van a ensuciá diunavé

- Venga ombe, uté me da lo que tenga!!
- Que no mano, deja eso así.
- Suba el otro, mire como quedó ese nuevecito!!

Su rapidez me impresiona, mientras está ofertando el servicio te sube el pie sobre la caja.

- De qué paí, e uté amigo?

- Del tuyo

- No, uté no e de aquí

- De dónde entonces?
- De onde Fidel

- Ajá?

- Si, se le nota

- Ta bién entonces, cuánto es?

- Deme cuarto ahí

- Hay cincuenta ahí, okey?

- Deme algo má amigo, mire lo teni que chulo tan ahora

- Ahí hay 25, es el único cambio que me queda

- Ta tó, con veinte má resuelvo la comida

- Qué sabes hacer aparte de esto?

- Vendé flore

- No hay muchos zapatos que limpiar ni flores que regalar, no?

- Uté sabe como e, montro


Se va tan rápido como llegó, mientras se me atraganta una oferta de una limpiada de zapatos y un ramo de flores por sólo RD$200.00. Mis dos conciencias me miran raro cuando pienso en la oferta, haciéndome sentir miserable y cínico por unos minutos, y cambio al canal por donde pasan lo que ocurre a mi alrededor, un show infantil bajo una sombrilla de sol y palomas, gringos por todos lados, paleteros, una morena que me ofrece sus servicios de vamos a dejarlo ahí, y el chin de café que me decía que el Hard Rock estaba frente a mi. Camino hacia él respirando las vibras de mi zona haciéndolo de la manera más sádica y apasionada a la vez, porque ellas viven para eso, hacerlo y hacerlo a cada rato y luego parir más vibra de esa que es rica en recuerdos de miles de momentos de todos los sabores. Mi zona me roza al rás como solo ella sabe hacerlo, celosa al fín de mi admiración y enemiga mortal de algo que pueda alejarme de ella, pues para eso ha robado mis platos favoritos y se ha embarrado de ellos, creando el más apetitoso de todos, ese que cuando duermo hace que me levante y abra la nevera de mis recuerdos buscando con glotonería una porción de él.

Luego de tomarme una cerveza con el pana vocalista de los Black Crowes, fumarme un cigarro junto a la camisa de Tom Petty, y Kylie Minogue modelarme sus endemoniados atributos bajo una vaina blanca que según mi pobre conocimiento sobre la moda se llamará en unos años “Vestido”, salgo acordándome del pana limpiabotas y doy gracias a Dios, los santos, el aire, la candela, el agua, la basura que en el fondo de mi bolsillo reservé para el zafacón de la esquina y hasta a las zuelas de mis tenis, porque todavía queda mercado para lo que hago.