
Ayer volvió mi chichigua que se fué en banda en un Abril que pretendía ser el santo hijo del 07. Vainas que se creen los meses cuando son influenciados por cuestiones religiosas, mundanas y salidas del más recóndito lugar del país donde viven los creyentes. Pero eso fué ayer, ese ayer que parece hoy porque el cielo que me devolvió a esa perdida, sigue pintado con brocha gorda y pintura de aceite sobre las paredes de la habitación de mis neuronas. Qué busca por aquí cerca, el trago más amargo del licor destilado de mis emociones?. Hablaré de nuevo con el bartender, a ver si está fumao y esa condición psicodélica le hizo olvidar la cerveza con par de ganas de sentirme “cool”. Mejor no porque ya entendí de sobra, aunque me haga el loco, de qué se trata todo esto. La bendita chichigua, ese trago malo, padrinohermanoprimosegundo del “romo dao” y lo que falta por aparecer para completar la orquesta de los momentos sobrevivientes al tsunami que arrasa con la isla de “pasó el pasado”.
Esta es otra isla, una llena de lugares nuevos que recorrer, muchos hoyos donde caer y salir, olas para probar qué tanto se aguanta bajo el agua luego de su sacudida y pegados al arrecife rompeolasderecuerdos, conviven en paz el “si” y el “no”. Se permite andar como nos dé la gana porque algunas veces parece nudista pero no nos equivoquemos en los términos ni mucho menos en las condiciones, la ropa es la que gustes pero es ropa al fin, a menos que seamos exhibicionistas. Las luces de la isla mencionada al principio, se ven de noche, quizás porque la única que puede llamarse negra desde que nació es ella, la noche, de luna, de estrellas, lluviosa, nublada, peligrosa, sensual, de bodas, de maldad, brujería y de lo que le de la gana de ser cuando le pagamos por sus placeres. Pero ahí se ven, a lo lejos, pestañan, se mueven de lado a lado como vehículos conducidos por borrachos, nos sacan la lengua, porque son luces burlonas y algunas veces se quitan lo mejor de arriba para mandarnos boca abajo de un solo golpe. Cuando el cielo se nubla y quiere privar en guapo cubriendo su resplandor, ellas se fajan como gatas boca arriba y le ganan el pleito. Quién puede con esas luces?. Flashes de una cámara con billones de megapixeles, que usa el pasado cuando abusa de su condición de fotógrafo profesional.
Se ven de día también, quizás porque su resplandor le robó al sol un par de rayos y se sienta junto a éste a quemarnos cada día más nuestra piel quemada por la raza. Llevamos sus grados de quemadura tan presentes como el “estoy aquí”, es parte de nuestra naturaleza, inexplicable y asesora del mayor de los misterios que es la existencia. Una de ellas enfoca al niño que nunca crece y nos muestra por meses el reguero de sus impulsos infantiles orientados al simple, puro y angelical fin de jugar. A quién no le gustaría romper las barreras de lo “no se puede”, y fundirse en una de ellas?. Convertir su naturaleza vestida de carne en luminosidad, transformarse en un rayo que va a trillones de km/h hacia ese lugar que debió repetirse una, dos, y tres, y cuatro, y cinco, y las veces que se le antoje?. Aquí convive con uno el deseo tan maldito y hecho canción de cuna, llamado “ojalá”. Se une a la zapata construida con polvo de estrellas de una noche de orgía en la que participaron nuestros mejores momentos y los lugares donde nos encontrábamos. Desde entonces hemos levantado columnas en dirección al cielo, pretendiendo alcanzar lo más alto de lo más alto de lo más difícil, de lo que se llama “vivir”. La isla de “está pasando” nos permite llegar hasta ahí, tiene el alma de una mujer apoyadora de vagabunderías, porque en ella se pasean por todo su cuerpo de arena, sal, amarillo que quema y clima con gripe, todo el que vive en ella y vió desde su regazo el primer guiño del sol, ese rubio pana que a cada rato enciende la corta mecha del calor que nos vendieron en el período en que el globo tierra no se había terminado de inflar. El la cuestiona sobre su manera de criar, porque freco al fin, también se cree papá de todo el mundo. Pero ella es más inteligente y maquiavélica, pues responde con “son muchos hijos para una sola madre”. Y tiene razón, pues basta con escuchar los gritos de todos arañando cada rincón de los tímpanos terráqueos, cuando no queremos quedarnos sin mamar, sin alimentarnos de ese yogurt fermentado bajo las raíces de una “matecoco”.
Somos muchos y muchas y seguimos siendo amigos padres, hermanos, primos y todo lo que sale de la bolsa de parentescos y acercamientos con tildes de familiaridad que han venido a poblar las tantas páginas en blanco sin blanquear de un libro que se encuentra en la librería que construyeron sobre un solar que perteneció a alguien que antes de donarlo le llamó “sociedad”. Algunas páginas ya han sido arrancadas por quienes no van deacuerdo con los primeros 5 minutos de su prólogo malcriado con ganas de enseñar a criar. Conformes o no con las páginas de ese libro de botellas desveladas y bálsamo perfuma almas que se sienten malolientes y acabadas de parir errores, contamos cada uno de los pasos llenos de arena de la playa a la cual salimos todos los días para conseguir al final de los finales el mejor de los bronceados que apadrina el tiempo con su corazón de verdugo y alma de maestro.
Acércate luego de cabeza a la mañana de las noches de haberte pasado de lo que no te debes pasar y en el momento en que veas llegar el carro con matrícula ejecutiva y color negro “qué hice?” , saluda al chofer gemelo de todos y no le veas la cara al candidato que viaja detrás y está postulado a la monarquía del arrepentimiento falso. Pero no dejes, por ninguna razón, de ir cuando haya brisa de lluvia y nubes borrachas de agua eléctrica, a pararte allá donde sólo tu sabes que es para tí el mejor de los pedazos de tierra con arena de playa y ya tus ojos te han dicho que la mata de paisajes que crece allí, pare la mejor de las vistas con párpados que tiran puestas de sol cuando se cierran. Ve allá porque ese es el tuyo de los nuestros lugares de “mi tierra”, y tiene la mejor de las firmas marcada con tinta de sabor a “esto es mío”.
Pero lo mejor de lo que nos enseñó el papá de los creadores de preferencias humanas, sigue siendo lo que desde que fué, se puso delante de todo lo que nos queda por colonizar con nuestro lado conquistador que habita en la planta de cada uno de los pies que emplearon como tramoyas de nuestro armazón de huesos, carne, sangre y sesos. Eso que sabemos que es más que un portarretratos audiovisual que se pasa en el “matinee” de nuestras vivencias. Eso que sabemos que nada será mas grande y valioso que su naturaleza, y es que desde ese pedazo que mencioné antes y que es tuyo y yo tengo uno igual, se ven a una hora que tú y yo sabemos, las luces que con pocos pero buenos detalles y ganas de enchufar el televisor con cable de tu percepción, utilicé como madrinas de estas tecladas.



